La frecuencia y el ritmo de nuestra respiración reflejan nuestro estado de ánimo y nuestro estado mental. Sabemos que nuestra respiración es rápida cuando estamos estresados, mientras que se vuelve lenta y constante cuando estamos tranquilos y regulados. Y, al igual que nuestro estado de ánimo influye en nuestra respiración, ¡lo contrario también es cierto! Podemos ajustar nuestra respiración para cambiar nuestro estado de ánimo.
Un artículo de Mindful.org ofrece sugerencias para enseñar a los niños el poder de la respiración consciente para controlar nuestro sistema nervioso: ¡es como un superpoder! Los autores destacan la importancia de hacer que la respiración consciente sea divertida y atractiva, para que los niños pequeños se animen a incorporar esta práctica a sus vidas. Comparten los siguientes consejos para hacer que la respiración consciente sea emocionante para los más pequeños:
Prueba algunos de estos consejos con los pequeños a tu cargo para ayudarles a aprender de forma divertida importantes habilidades socioemocionales de autorregulación y control.