Los profesionales del aprendizaje temprano saben que las interacciones positivas entre los niños y sus cuidadores son cruciales para el bienestar de los niños y su capacidad de prosperar. Pero, ¿sabemos cómo son realmente estas interacciones?
El Laboratorio de Aprendizaje Temprano, una organización con sede en Oakland que busca y comparte técnicas para ayudar a los niños de 0 a 5 años a aprender y crecer para estar preparados para el jardín de infancia, ha colaborado con investigadores y ejecutores de programas para identificar cinco prácticas prioritarias. Estas cinco prácticas basadas en la evidencia, que se enumeran a continuación, pueden servir como directrices de primer orden para los educadores y cuidadores que participan en interacciones de calidad con niños pequeños.
Proporcionar actividades de aprendizaje ricas que aprovechen el interés del niño: Crear un mundo de asombro sabiendo qué entusiasma al niño: ampliar el aprendizaje utilizando los intereses naturales.
Lee, canta y cuenta cuentos: Utiliza una variedad de sonidos, palabras, melodías y ritmos para «bañar» o sumergir a los niños en el lenguaje.
Conocer la etapa de desarrollo del niño y lo que viene después: Ofrece la cantidad justa de práctica y desafío.
Crea relaciones enriquecedoras y utiliza la orientación positiva: Proporciona calidez y apoyo, enseña comportamientos positivos y previene los comportamientos desafiantes en lugar de castigarlos.
Sé receptivo y amplía la comunicación verbal y no verbal: Crea conexiones en el cerebro del niño mediante turnos de ida y vuelta, que favorecen el desarrollo del lenguaje y de vínculos sanos.