A medida que los niños crecen en comunidades cada vez más diversas, muchos profesores, padres e investigadores reflexionan sobre las ventajas de incorporar una segunda lengua al plan de estudios de la primera infancia.
Presentar diferentes lenguas a los niños favorece el desarrollo cognitivo y socioemocional, al tiempo que fomenta la construcción de la comunidad mediante la exposición a diferentes culturas. Esta práctica también tiene ventajas para los niños que están aprendiendo inglés como segunda lengua, o cuyos padres hablan una lengua distinta en casa, ya que oyen a sus profesores y compañeros hablar su lengua materna en el aula.
Según un artículo publicado por el Consejo Americano para la Enseñanza de Lenguas Extranjeras (ACTFL), «aprender una segunda lengua potencia la resolución de problemas, el pensamiento crítico y la capacidad de escuchar, además de mejorar la memoria, la concentración y la capacidad de realizar varias tareas a la vez. Los niños que dominan otras lenguas también muestran signos de mayor creatividad y flexibilidad mental.» Además, aprender una segunda lengua puede ayudar a los jóvenes a prepararse para el éxito académico posterior. Los niños bilingües suelen mejorar en lectura, escritura y matemáticas, y suelen obtener mejores resultados en los exámenes estandarizados que los niños que sólo hablan una lengua.
Aprender una segunda lengua también es beneficioso para el desarrollo socioemocional de los niños, ya que les ayuda a conocer y comprender mejor las distintas culturas. Esto ayuda a los niños a demostrar actitudes más positivas hacia los que son diferentes a ellos.
Los niños que están aprendiendo inglés como segunda lengua, o cuyos padres hablan otra lengua en casa, se beneficiarán de oír sus lenguas maternas en el aula. Según Fountain Magazine, la lengua materna de un niño tiene un poderoso impacto en la identidad y la formación. La primera lengua que oye el niño desempeña un papel importante en la formación de pensamientos y emociones. Como la lengua está vinculada a la cultura, los niños que oigan su lengua materna como parte del plan de estudios conectarán el aprendizaje y el juego con su familia, su religión y su identidad.
Cuando celebramos otras lenguas en el entorno del aprendizaje temprano, creamos una mejor comprensión de las identidades culturales de los niños.
Muchos padres reconocen los beneficios de estar expuestos a las lenguas a una edad temprana, y buscarán programas con lenguas extranjeras como parte del plan de estudios. Hacer saber a los padres que incorporas tanto la lengua materna como otras lenguas a tus prácticas en el aula puede ser un gran argumento de venta para tu programa.
Durante las visitas y entrevistas, comparte con los padres cómo incorporas distintas lenguas a tu rutina diaria. Cuando te reúnas con nuevos padres o familias, pregunta siempre qué lengua o lenguas se hablan en casa, y habla abiertamente de cómo piensas incorporarlas a tu plan de estudios. Esto te ayudará a ti y a tu equipo docente a comprender al niño en su totalidad.
Utilizar palabras nativas en clase: A los niños cuyos padres hablan otra lengua en casa, pregúntales por algunas de las palabras que el niño utiliza habitualmente. Podrían ser leche, siesta, comer, chaqueta, hola, adiós u otras palabras que el niño utilice a menudo a lo largo del día. Estas palabras pueden escribirse en tarjetas y colocarse en lugares de fácil acceso de la clase, para que puedas echarles un vistazo rápidamente cuando te comuniques con el niño.
Recursos didácticos bilingües: Canticos World tiene varios recursos bilingües para educadores, como libros que se pueden comprar con texto en inglés y español y canciones bilingües en su canal de youtube. Cantar y leer son formas estupendas de introducir nuevas lenguas a los niños. Mira uno de sus vídeos de una canción infantil en español aquí: