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Consejos antiestrés para profesionales de la educación infantil

Ago 22, 2019    |   Cuidados personales del educador

Trabajar con niños pequeños es una carrera importante y gratificante. Los profesionales de la primera infancia tienen la oportunidad de entablar relaciones con las familias y ver crecer y aprender a los niños cada día. Pero tampoco es ningún secreto que el trabajo de los profesionales de la educación infantil no es fácil. Requiere largas jornadas, mucha energía y, sobre todo, paciencia. Cuando el estrés del trabajo se vuelve abrumador, puede repercutir en la salud mental y el bienestar personal. Para combatir el estrés, es importante dedicar tiempo a practicar el autocuidado.

Consejos sencillos para desestresarte y volver a la normalidad

Ed. Harvard Revista comparte los siguientes cinco consejos para desestresarse recomendados por la antigua profesora de preescolar, Emily Wiklund.

  1. Reconoce los retos: Dado que la profesión docente «se encuentra justo en la intersección de una gran demanda y un escaso apoyo profesional», el trabajo puede ser especialmente estresante. Permítete reflexionar sobre los retos de tu trabajo para encontrar formas de reducir el estrés. Ser consciente de las exigencias físicas, emocionales y mentales de tu carrera te facilita estar en sintonía con tus niveles de estrés y te ayuda a reconocer cuándo empiezas a sentirte agotado. En esos momentos, mantén conversaciones con tu equipo o director para ver si hay algún lugar en el que puedas obtener ayuda adicional. Incorpora la respiración consciente a tu día (ver ejercicio más abajo). O tómate de vez en cuando un día personal para descomprimirte, de modo que puedas volver sintiéndote reenergizado.
  2. Consulta a tu equipo: Es posible que observes signos de que los profesores sufren agotamiento o fatiga, como «dificultad para concentrarse o atender a las tareas, nerviosismo e irritabilidad, tristeza o desapego y aislamiento». Comprueba a menudo cómo les va a tus compañeros de equipo y ponte a su disposición para ofrecerles apoyo adicional. Podrías dar un paseo juntos en la pausa para comer, escuchar cómo se desahogan sobre los retos de la clase o incluso llevarles una taza de café o té por la mañana. Los pequeños actos de amabilidad pueden ayudar a tus colegas profesores a sentirse reafirmados, apoyados y cuidados.
  3. Encuentra una comunidad: Tanto si te relacionas con profesores en tu lugar de trabajo como si encuentras una comunidad fuera del aula, saber que hay alguien con quien hablar al final de un día duro puede ser una fuente eficaz de alivio del estrés. Es una buena idea preguntar a tu interlocutor cómo puedes ayudarle o qué te resultaría más útil de él. Algunos días simplemente queremos desahogarnos, o escuchar palabras tranquilizadoras y un recordatorio de que las cosas irán bien. Otras veces, puede que busquemos ideas para responder cuando surjan situaciones desafiantes similares.

El artículo de G2K, Cómo desarrollar relaciones profesionales con colegas en programas de EPI ofrece sugerencias para establecer contactos con personas del ámbito de la EPI. Para conocer a otros miembros de tu comunidad, consulta Nextdoor, Facebook y los centros comunitarios para ver si hay algún grupo social o club de lectura local que se reúna con regularidad. Si no encuentras ninguno, puedes considerar la posibilidad de salir a pasear o tomar un café con algunos de tus profesores o amigos y vecinos.

  1. Reconecta con la intención: Recuérdate a ti mismo por qué haces el importante trabajo que haces. «Pregúntate por qué querías ser profesora en primer lugar. ¿Qué es lo que siempre te ha gustado de trabajar con niños pequeños y sus familias?» Piensa un poco en identificar los aspectos de tu trabajo que te resultan especialmente gratificantes. ¿Disfrutas interactuando con las familias? ¿Te produce satisfacción planificar el espacio de tu aula? ¿O tal vez disfrutas creando un nuevo plan de estudios o añadiendo nuevas actividades de juego y aprendizaje al programa diario? Sea lo que sea lo que te alegra en tu trabajo, trata de incorporar más de esa tarea concreta cada día para revitalizarte y volver a encender tu pasión por el importante trabajo que haces.
  2. Tómate tiempo para ti: Los hábitos de autocuidado pueden ayudarte a mantener la calma y la mente en calma durante los días estresantes. Intenta integrar actividades en tu día a día, como el yoga, la marcha consciente o incluso la alimentación consciente, que incluye notar y saborear texturas y sabores. Durante la jornada escolar, que puede ser muy ajetreada, puedes reajustarte buscando lugares tranquilos durante el recreo o relacionándote socialmente con tus compañeros durante la comida o al final del día. El autocuidado y los fuertes lazos comunitarios no son lujos, sino que contribuyen a tu capacidad para mantenerte sano y ofrecer experiencias de calidad a los niños a tu cargo.

Ejercicio de respiración consciente

La respiración consciente puede ayudarte en un momento de estrés, durante un descanso, mientras los niños duermen la siesta o por la mañana antes de empezar el día. De Cero a Tres comparte un sencillo ejercicio de respiración para ayudar a calmar tu mente y tu cuerpo en menos de 20 segundos: https://youtu.be/rsDRW6QHfzE Esta técnica se puede hacer una vez, como un restablecimiento rápido, o se puede hacer varias veces seguidas como una meditación más larga cuando el tiempo lo permita. Puede que también te guste la lista de Good2Know Network de actividades de atención plena rápidas y fáciles para agendas ocupadas.

 

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